Aprobar planos suele sentirse como un trámite, pero es el momento más barato para corregir algo: cambiar una línea en papel no cuesta lo mismo que demoler un muro ya levantado.

Empieza por la planta arquitectónica y verifica que la distribución coincida con lo que platicaste: ubicación de puertas, ventanas, closets y la circulación entre espacios. Fíjate en las cotas y compáralas con los muebles que ya tienes o planeas comprar.

Después revisa los cortes y las fachadas, que muestran alturas, niveles y pendientes. Es ahí donde se detectan problemas como una escalera con poco espacio de paso o una ventana que queda detrás de una viga.

Por último, no ignores los planos de instalaciones (eléctrica, hidráulica, sanitaria y de gas) ni las especificaciones de materiales. Ahí se define dónde quedarán los registros, los tableros y los acabados que realmente se van a usar.

Antes de firmar la aprobación

  • Confirma que las medidas generales correspondan al terreno o al espacio real.
  • Revisa que las instalaciones no choquen con elementos estructurales.
  • Pide que las especificaciones de acabados estén por escrito, no sólo en el plano.
  • Anota dudas directamente sobre el plano y pide que se resuelvan antes de iniciar.
  • Conserva una copia firmada del juego de planos aprobado.

Revisamos contigo cada plano y especificación antes de iniciar la obra.

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